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Introducción

¡ DISFRUT A LA SELVA !

+ ENTRE TUCANES, CASCADAS Y CAMPESINOS AMABLES +

Conocer la selva tropical es una experiencia que nadie debe perderse en la vida.

Las comunidades campesinas de la Red de Ecoturismo Comunitario de Los Tuxtlas (RECT), ubicadas cerca de Catemaco, Ver., practican el más auténtico ecoturismo. Una de ellas está envuelta por la selva, otra es un mirador en la alta montaña, una más, se deja acariciar por el agua apacible en la ribera sur del lago de Catemaco y la cuarta, se acurrucó entre los maglares costeros y la playa.

Tan privilegiada ubicación de estas comunidades permite al visitante disfrutar de muchas actividades que se recordarán toda la vida:

  • Refrescarse en ríos y cascadas de agua purísima (brota por todas partes, incluso agua mineral)
  • Observar numerosas aves. Hay torres de madera para su observación al amanecer, con la guía de los campesinos especializados en el tema
  • Observar murciélagos, en cuevas donde salen al atardecer
  • Conocer algunas de las especies de animales de la región
  • Navegar en dos lagos enormes y entre el enmarañado manglar, en lancha de remos, en kayac y en lancha de motor
  • Recorrer senderos para conocer la abundantísima flora, con explicaciones de los guías que permiten valorar el potencial de las plantas de este sitio privilegiado por la naturaleza
  • Observar vestigios arqueológicos, basamentos piramidales y petroglifos junto al lago
  • Escuchar historias de excazadores, relatos de encuentros con la fauna mayor como el jaguar, el puma, el tapir, el águila harpía o el mono aullador
  • Acampar en plena jungla, entre la explosión vegetal que todo lo envuelve y los sonidos que saturan el ambiente
  • Echar a volar un ilama, globo de cantolla de papel china tradicional de la región
  • Bailar con los jaraneros que interpretan el auténtico son de la región de Los Tuxtlas

Estas y otras actividades de cultura y recreación en la naturaleza pocas veces se habían reunido en un solo viaje de cuatro días, que vale más de lo que cuesta, lo que lo hace, sin la menor duda, el mejor de su tipo en México.

La atención esmerada de los campesinos (quienes reciben directamente los ingresos del turista), la exquisita comida regional y los lazos afectivos que muchas veces se crean con los lugareños y con los demás turistas, completan la armonía espiritual que propicia este acercamiento a la naturaleza espléndida.

La interacción con los campesinos y sus familias para conocer sus costumbres y forma de vida tradicionales, así como sus nuevas perspectivas con el ecoturismo, es una experiencia enriquecedora.

uando el turista llega a este paraíso terrenal no sabe cuánto lo va a disfrutar, y cuando se va, no imagina cuánto lo ayudó con su visita.